Cesar Franco, decano del COIIM, analiza las tecnologías del futuro en la revista Acción Telefónica

Los avances tecnológicos son, cada vez más, una parte muy activa en nuestras vidas, 24 horas al día, 365 días al año. Convivir con ellos y saber aprovecharlos es todo un acto de responsabilidad social.

Nos preparamos el desayuno en una cocina cada vez más ‘inteligente’, y equipada a través del manejo de la información y de la conectividad, en un espacio hiperconectado y conocedor de nuestras rutinas y gustos. El desarrollo tecnológico se demuestra, por ejemplo, con encimeras en las que se pueden ver tutoriales de cocina con una superficie de propiedades antibacterianas. Hablamos de un futuro muy próximo, con avances que ya se pueden disfrutar. En la calle, los usuarios de la EMT (Empresa Municipal de Transportes de Madrid) suben a 2.045 autobuses seguidos por sistemas de geolocalización y geoposicionamiento (GPS). El Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE) no es nuevo (20 años de uso), pero los avances en su implantación han permitido una efectividad cada vez mayor. “El sistema de localización de autobuses –nos dicen desde EMT– es de una enorme precisión gracias a tres parámetros: posición real del autobús según GPS (lineal o por coordenadas); odómetro y apertura de puertas. Permiten conocer en tiempo real y con gran exactitud la posición real de cada autobús, que se refresca cada 20 segundos”. También en nuestro propio dispositivo móvil, cada vez más potente, tanto que, como destacan los expertos, hace tiempo que la memoria de uno de ellos es superior a la empleada por la misión especial de la NASA Apolo XI.

Si seguimos el recorrido cotidiano, a media mañana nos podemos acercar a una máquina de vending para tomar un refresco o un sándwich, pero la tecnología ya permite el servicio de menús: platos frescos refrigerados que se conservan a la temperatura correcta y se calientan en un microondas interno, o la próxima posibilidad de preparar algún trozo de carne a la plancha. Parte de un camino que ya estamos recorriendo en el que la Inteligencia Artificial permitirá recomendar qué debemos comer según nuestras necesidades. En nuestras manos, hacerle o no caso.

Tiempo de cambios

Pero como señala César Franco, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid y experto en transformación digital, la tecnología tiene que permitir ir más allá: “Traer un plato a la mesa, sea como sea que te lo tomes, supondrá un reto para el mundo productivo. El desafío es aumentar la producción, en un entorno en el que la mano de obra del sector se ha reducido hasta lo inimaginable: a principios del siglo XX, una gran parte de la población de los Estados Unidos trabajaba en la agricultura, ahora solo un 1%. Hay que ser mucho más sostenibles, mejorar la trazabilidad, gestionar los residuos, apurar al máximo en la logística... Con logros importantes como las mejoras en sectores como el vitivinícola, en el que la ‘visión artificial’ permite saber cada vez mejor cuál es la uva más apta (más coste, pero más calidad), o el uso de drones para controlar los cultivos, saber si hay que regar más o menos, qué fitosanitario utilizar...”, destaca este experto. En el caso de los drones, han alcanzado tal relevancia que se acaban de reforzar sus prestaciones siempre que sea con la revisión y aprobación de AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), en un entorno que, en la actualidad, cuenta con más de 3.000 empresas especializadas y que, de momento, no permite la tan comentada previsión de transporte de pequeñas mercancías por el aire, pero sí la supervisión, por parte de la DGT (Dirección General de Tráfico), de la actividad en las carreteras españolas.

En marcha 

El sector de la automoción es un claro ejemplo de la confluencia de técnica y tecnología, así como de la importancia de la conectividad. “Hace solo unos cinco años –destaca el decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid–, el 50% del coste ya se debía a componentes electrónicos, por lo que ya no solo hablamos de fabricantes, sino también de las empresas tecnológicas que implantan estos sistemas. La conectividad permite al fabricante, por ejemplo, colocar un sensor en el neumático que le permita saber, con permiso del usuario, su estado. Y cuando llegue el momento, poder ofrecer promociones o descuentos especiales”. Por su parte, Luis Rey, director del Colegio Internacional de Sevilla-San Francisco de Paula, subraya: “Al coche totalmente autónomo le faltan unos años, pero su adopción será rápida, ya que, en el momento en el que se ponga en marcha, va a empezar a ser imbatible, parte de una nueva realidad”.

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